Con una trayectoria de 24 años, el Tren de la Fresa cubre el recorrido de la que fue en 1851 la segunda línea de la Península. Sus coches de madera, remolcados por su locomotora histórica, transportan al viajero a los tiempos en que se ponía en marcha el primer tren madrileño, que llevaría hasta la capital los productos de la huerta de Aranjuez. La inauguración de este ferrocarril, promovido por el marqués de Salamanca, se celebró como una gran fiesta, que presidió la reina Isabel II. Nacía el Madrid-Aranjuez, un tramo pionero para una salida ferroviaria al Mediterráneo.
El Tren de la Fresa ofrece la posibilidad de recrear los fines de semana aquel ferrocarril que, según cuenta la leyenda, llegaba hasta la misma puerta de la residencia real y cuyos últimos metros de carril eran de plata. |
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